A un par de horas de Alicante, casi escondido entre molinos y llanuras, encontramos un pueblecito encantador: “MINAYA”

Yo no soy de Minaya!!

De hecho lo único que conocía de Castilla La Mancha, era a Andrés Iniesta, como buen amante del fútbol y del Barcelona..

Pero me encanta!! Me encanta recorrer sus extensas llanuras y las de sus pueblos vecinos, con la bici. Me encanta esa tranquilidad de un pueblecito pequeño, pero muy grande a la vez; por la amabilidad de su gente, por sus costumbres, por su elixir de paz y por supuesto , por su queso fresco de oveja!! Me encantan sus vientos de gigante molino ancestral, su paisaje a La Toscana y su olor a Don Quijote y tractor amarillo.

Minaya es un pueblo pequeño, con su iglesia, su piscina municipal, su parque, su barecillo, sus vecinos peculiares y sus cosillas. En Minaya la gente se deja la bici aparcada en la puerta de casa, simplemente apoyada con el pedal en el bordillo.. (y nadie las toca!!!) Allí el frío es más frío pero el calor es menos calor..y sobretodo, allí se come muyyy bien!!! De vez en cuando aprovecho para ir a allí y perderme improvisando km a km con infinitas y sorprendentes rutas de bici o largas caminatas Albacete, La Roda, Casas de Haro, Villarrobledo, Casas de Fernando Alonso, Mota del Cuervo, Ocaña, Ossa de Montiel, Las Lagunas de Ruidera o El Toboso, el pueblo donde nació Nuestra querida Dulcinea, la amada del Quijote, son algunos de los lugares que encontrarás cerquita y podrás visitar.

Esta es una magnífica manera de disfrutar de lo que yo llamo turismo deportivo..la conciliación perfecta de la vida familiar, espiritual y deportiva.

Recuerdo que una de las primeras veces engañé a mi hermanico para hacer 160 km haciendo un pequeño rodeo perimetral. Acabamos a las 3 de la tarde, muertos de cansancio y con dos gotas de agua en los bidones, pero y felices!!

La Roda y Albacete también me gustaron mucho, aunque no me dio tiempo a comprar Miguelitos..

Uno de esos días me gasté casi todas mis fuerzas en la ida con el viento en contra pensando que la dirección de este y mi suerte me cambiarían a la vuelta. Pero no fue así, y terminé haciendo mas de 100 km con el viento en contra ... cómo tenía las piernas al día siguiente..!!!

También recuerdo estar meditando sentado en la plaza gigante del Ayuntamiento de Villarrobledo, después de haberme comido un bocata gigante y un plátano..
La plaza estaba prácticamente abarrotada, sin embargo yo estaba solo en un mundo paralelo..!!

En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...!!

¡Oh, Memoria! Enemiga mortal de mi descanso..!

Y una de mis últimas aventuras, de las más recientes y más divertida, fue mi visita a la casa de Dulcinea en el Toboso. Más de 167 km entre la ida y la vuelta, con almuerzo completo, 2 plátanos, 8 nueces, cafetazo, 6 bidones de agua recargables y dos tramos largos de camino de cabras improvisados que me ralentizaron pero no me frenaron.. Sencillamente magnífico!! Verdaderamente único!!

Y todo esto sucedió en Minaya!! El pueblo de las oportunidades!! Un pueblo para visitar y disfrutar!!

El pueblo de las interminables e infinitas salidas en bici!!

Tri Tri Trinet!!!