JULIA, “SER MADRE, TRABAJADORA, Y ENCONTRAR HUECO PARA HACER DEPORTE ES POSIBLE”

Ser madre siempre estuvo en mi cabeza, ser deportista nunca, pero parece que al final ambas cosas han encontrado su espacio en mi vida.

Ser madre era algo que he querido siempre, desde pequeña he estado muy vinculada a los niños, quería ser maestra, he cuidado muchos niños durante mi juventud, pero conforme iban pasando los años parecía que era algo que se alejaba de mi.

Empezó mi vida laboral, ser autónoma, sacar mi propio negocio adelante, las incertidumbres, etc. Encontrar una persona con la que querer formar una familia tampoco fue fácil, y una vez que la encontré, el deseo de la maternidad pasó a un segundo plano.

Había encontrado el deporte y era feliz. Empecé a entrenar con Tri. Net y me sentí muy a gusto, mucha gente nueva, y sana, pasó a formar parte de mi vida, de mis amistades. Mis horas del día se repartían entre trabajo, deporte y algo de familia...

 

pero mi pequeño sí, mi pequeño decidió venir a completar mi vida y demostrarme que es posible, que ser madre, trabajadora, y encontrar hueco para hacer deporte es posible.

Durante los primeros 5-6 meses de embarazo, ya que todo iba bien, y los médicos me lo recomendaron para controlar el peso, continué saliendo con la bicicleta y corriendo cuando me apetecía (que no era siempre). Llegó un momento que con la bicicleta ya no me sentía cómoda y segura y ¡descubrí los beneficios de la natación! ¡En el agua mi bebé y yo no pesábamos! no notaba esos kilos que continuaba cogiendo a pesar de todos mis esfuerzos, y empecé a nadar casi todos los días. Nadé hasta el día antes del parto.

Y mi bebé llegó.... alteró mi vida por completo, la llenó de felicidad, de noches sin dormir, de ya no encontrar hueco para mi. Pensar en deporte era impensable.... ¿como lo iba a hacer si no podía dejarlo ni una hora? y entonces mis entrenadoras, Tri.Net, me dió la solución, me dejó un carro para poder correr con mi bebé. No necesitaba separarme de él para empezar a entrenar y volver a disfrutar. Y entonces empecé a disfrutar de volver a hacer deporte, pero esta vez si, esta vez completa, esta vez ya como mamá.

Con el paso de los meses ya podemos separarnos un ratito, así que puedo irme a correr y mi entrenadora se queda con mi niño jugando, me esfuerzo para que ese ratito que pasamos separados sea lo más productivo posible, y cuando vuelvo me recibe con los brazos abiertos y una gran sonrisa

Ser madre, trabajadora y “deportista” es posible, se necesita de mucha ayuda, pero es posible.

Doy gracias a mi niño por haber encontrado el momento de venir a mi vida para completarla y demostrarme que ES POSIBLE.