4 agosto, 2019

“Sobres de Azúcar”, por Krisztina Molnár

Primer sobre de azúcar:

“ Dentro de 20 años lamentarás más las cosas que no hiciste que los que hiciste. Así que suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora! Sueña! Descubre!” (Mark Twain)

Pues es lo que hice, pero en avión, junto con mi hija de 4 años, una mochila y por supuesto, mis zapas de correr, porque desde entonces solo corría. No sabía nadar y la bici la tenía como medio transporte.

El segundo sobre dice:

“A veces hay que arriesgarse a hacer cosas nuevas, si aciertas será tu recompensa, si te equivocas será una lección”

Todo lo que te pasa en el mundo del deporte, se puede aplicar a la vida diaria. Mi vida de “deportista aficionada” empezó hace 20 años tras el nacimiento de mi hija, Karin. Me compré unas zapatillas de correr (que antes no costaban tanto, ya que no era moda el “running”)  y comencé a correr por los bosques de mi tierra.

De igual forma decidí aprender a hablar en castellano, tras escuchar una poesía de F. G. Lorca, “La Jaca negra”, me compré un libro de texto… y aquí estoy, escribiendo en castellano.

El tercer sobre dice:

“Es duro caer, pero es peor todavía no haber intentado subir”

Pues eso, la primera vez no llegué a correr ni tres kms, pero poco a poco fui aumentando la distancia. Una tarde coincidí con un ultrafondista (en aquel momento no tenía ni idea de lo que eso significaba), él llevaba unos 60km , yo unos 6km. Me ofreció su ayuda con los entrenamientos, me dijo que iba a poder hacer media maratones, tampoco sabía lo que era, y que puede que vaya a ganar alguna medalla. Le dije que si iba a ser así, se la regalaría. Ahora mi primera medalla esta en su vitrina. Con el tiempo, los kilos de después del parto bajaban y los kms aumentaban. Comencé a tener metas alternativas a “adelgazar”, medias maratones, maratones (3ª general en Szeged, 1999) o carreras de 24 horas por relevos, carreras solidarias disfrazados de Papa Noel por todos los pueblos de Csongrád repartiendo comida a los más necesitados.

También tuvimos una idea loca, correr el mismo número de kms que los años que cumplo el día de mi cumple. Este año correré el doble de kms que los años de mi hija. 44-22. La idea es correr el mismo número hasta los 50 años y a partir de allí cada año correr 1km menos, a los 100 años me tocará 1km, tendré todo el día para hacerlo. Hasta ahora siempre me acompañaba mi hija en bici. Es mi gran reto, seguir así!

El cuarto sobre que ya no pongo en mi taza de café:

“ La felicidad es interior, no exterior, por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino lo que somos” (Pablo Neruda)

Este sobre se ajusta a la perfección a mis primeras experiencias con la bici. En Hungría ya de pequeña (2-3 años) aprendes a montar en bici ya que con eso vas a ir al cole, a comprar, etc… Mi madre nos llevaba a la guardería en bici, mi hermanito delante en un sillín colocado en el manillar, yo detrás con las piernas muy abiertas porque había que llevar dos cántaros, cada uno de 10 litros, para  coger agua por el camino, ya que en casa no teníamos ni agua potable, ni luz, pero bici sí! Cuando tenía unos 12-13 años, a mi hermano le regalaron una bici de carretera de color verde (algún modelo ruso), a él no le hacía gracia, quería una moto. A mí me encantaba, aunque fuera modelo chico. Así que para no tener que esperar el bus para ir al cole que teníamos a 9 kms , cada mañana, a pesar de la lluvia, la nieve,… iba al cole con la bici verde y con dos cántaros de 10litros detrás , a la ida iban vacías y a la vuelta, por la tarde, llenas. Cada día intentaba ir un poco más rápido. De aquella época gané dos cosas: una pulmonía mal curada y fuerza para pedalear ahora con mis bicicletas, que ya “solo” uso para entrenar y pasar un buen rato con mis amigos.

El quinto sobre de azúcar me devolvió la ilusión por pedalear…

“ Nunca renuncies a algo que realmente quieres, es difícil esperar, pero más difícil es lamentarse”

Mi reencuentro con la bici en España fue en 2004. Organizamos un intercambio entre un club de triatlón húngaro y uno de Alicante. Seguía sin saber nadar, solo corría. Fui de intérprete y en una de sus salidas en bici me tocó esperarles en el coche, en ese momento decidí que jamás esperaría sin hacer nada mientras otros entrenan.

Gracias a Ramón, un chico de aquel club, que me dejo su bici de carretera, aunque a mi ex no le hacía mucha gracia porque tenía miedo que me iba a caer con las ruedas finas, (una pena que no confiaba en mí) hice mis primeros 54kms por la Sierra de Mariola con pedales automáticos y con las zapas de correr. Me encantó!!!

Así que ahorrando un poco, compramos una bici y empecé a salir con un grupo de ciclistas, con los  Imprevistos que tenían una furgo como coche escoba…desde allí me animaba mi niña, mientras escuchaba historias de Pepe Marcos, si no me equivoco, era el primer mecánico de bici en Alicante.

El sexto sobre lo sustituyó mi primer triatlón sprint en Cullera (2004).

Dicen que el primero no se olvida, pues así es. Me acuerdo que llegamos muy justos de tiempo, todo de prisa.. neopreno, prestado, el gorro y las gafas de nadar…y ya salíamos… Yo hice mis 750m en 21’19 nadando a braza, sin meter la cabeza en el agua. Hasta ahora nos reímos, diciendo que en lugar del gorro hubiera tenido que llevar un sombrero y las gafas de nadar hubiera podido cambiar por unas gafas de sol.

Y aquí va mi sexto sobre:

“ Todo logro se logra con la decisión de intentarlo”

 En aquel momento no me podía ni imaginar que en 2016 iba a dar clases de natación a más de 50 personas. Nunca digas nunca. Entre 2004 y 2012 todos mis triatlones los hice a braza, o “rana muerta” como decían mis amigos, incluyendo los 5 medio Ironmans y los dos IM de Vitoria. En 2012, hice un duatlón en Banyeres, la hice como una más, simplemente por hacerla, nunca he ido a ninguna carrera para ganar, soy una aficionada al deporte, pero por sorpresa me quedé tercera en la general. Me dijeron que había premio en metálico, 200€, que ni imaginaba que hubieran podido ser para mi. Pero a pesar de quedar tercera, al final por la norma que ponen en algunas pruebas, no debes superar el 105, 108, o 110% del tiempo de la primera, si lo superas, pierdes la opción de optar por el premio en metálico, con lo que yo no estoy de acuerdo. Creo que no es justo. Todos y todas hacemos la misma distancia con las mismas condiciones, pagando la misma cuota de inscripción. Con esa norma hacen que tu compitas con la primera. En fin, volví a casa sin el premio…y con la frase que no se me borra de la cabeza: “ has quedado terecera porque no han venido las buenas”

Siguiendo el consejo del séptimo sobre:

“ Si lloras por no poder ver el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas.”

Me quedo con el recuerdo de lo bien que me encontré en aquel duatlón. Además, de allí salió la idea de montar un equipo de chicas y con el tiempo conseguir que en la línea de salida cada vez hayan más mujeres. Así empezó la vida de nuestro club, Tri.net: Tri=triatlón; Net= por las siglas de Nunca es tarde.

Porque nunca es tarde para empezar a hacer deporte, ni para llegar a la meta.

Empezamos 8 personas y ahora somos 88. Lo mejor de todo es que puedo compartir ilusiones junto con mi hija; Karin, haciendo deporte en familia.  Además, puedo decir que tengo una gran suerte por tener una familia trinétika aún más grande donde todo el mundo tiene cabida sin tener en cuenta ni su edad, ni su nivel.

Pero eso ya sería otra historia ...