CRISTIAN GÓMEZ, “LA VIDA, UN DEPORTE MARAVILLOSO”

La vida, un deporte maravilloso; me encanta practicar a diario mi deporte favorito, la vida, un magnífico regalo. Una vida que no es lineal ni equilibrada y al final todo se traduce en tener la mentalidad adecuada y en la constancia, en sonreír y en ser feliz cada día a pesar de todas las dificultades y todas las piedras que nos aparecen en el camino, además ¿no consiste en eso el éxito? La resiliencia. Avanzar, sonriendo y aguantando los golpes.

En esto del deporte pasa exactamente lo mismo, debe ser una constante, cuestión de actitud, una forma de vida, de hábito saludable automático y perenne. No es cuestión de momentos, rachas o temporadas, al igual que llevar una alimentación saludable, el deporte debe ser nuestra forma de vida. Estoy hablando de cualquier hobbie o deporte que nos mantenga activos, motivados, ilusionados y vivos.

Cinco años tenía cuando me crucé por primera vez con ese objeto redondo y blandito, llamado balón y al que podías golpear fuerte con los pies, nos lanzaban un balón y ahí que íbamos todos corriendo detrás como zombies a por su carnada, con 12 años ya estaba jugando en el Hércules, bonitos sueños, pero una competición brutal e insana. Allí viví experiencias muy bonitas, conocí a grandes amigos y aprendí mucho, pero también sufrí todo tipo de lesiones; osteocondritis, ligamento cruzado anterior, meniscos, fractura de tobillo y muñeca e infinidad de roturas musculares, sumadas a experiencias difíciles de entender a esa edad.

Eso fue todo lo que conocí hasta los 18 año, a partir de ahí y ya estudiando magisterio de Educación Física me fui interesando por otros deportes, gimnasio, baile, voley playa, padel... entre otros, como digo, el deporte siempre ha sido una constante en mi vida y mi interés por descubrir nuevas actividades me ha empujado siempre a apuntarme a todo lo que me han propuesto. ¡¡¡Hasta hace 3 años que por casualidad conocí el mundo del triatlón, un familiar tenía a una amiga en el club de Triatlón Tri.Net... y allá fui!!!

¿Triatlón? ¿3 en 1? ¡qué gran reto! ¿qué podía ir mal? sólo tenía que empezar corriendo, que creía que era lo mío y lo que mejor se me daba, luego continuar cogiendo una bici de carretera de la que me enamoré rápidamente, y, por último, me engañaron para que me tirara "al agua patos" con un gorro y unas gafas, sin saber mucho más…

Poco a poco le coges el gusto, pequeñas distancias, pequeños retos que dan lugar, poco a poco, a retos un poco más grandes, vas conociendo a grandes profesionales, a grandes personas sobre todo y, haces amigos, incluso engañas a alguno de tus hermanos para que sea partícipe de tus locuras (algo maravilloso sin duda alguna).

No podría imaginar algo mejor, salud física y mental, socialización, conciliación de la vida familiar, hábito saludable y grandes retos y objetivos. Nunca dejar de soñar y nunca rendirse.

Porque al final la vida es un deporte y el triatlón es exactamente como la vida, afrontar cada día pequeños o grandes retos que nos hemos permitido el lujo de soñar, propósitos que nos hacen avanzar hacia una meta, sea la que sea, y en la que los más importante es ser constante y no desfallecer jamás, nunca tirar la toalla, hasta llegar a la meta y, además, hacerlo con una sonrisa, porque justo al final, te están esperando tus compañeros y tu familia.

Agradecer a la gente de Trinet por su profesionalidad, su pasión, su saber hacer y la paciencia que tienen con todos los loc@s cómo yo (y con los no tan locos) que intentan disfrutar de este deporte de la vida. A esas entrenadoras Krisz, Karin, Valentín y todos esos componentes de la familia que siempre están al pie del cañón ofreciéndonos su mejor versión. GRACIAS.