MARÍA Y ÁLVARO, “La diferencia entre metas y deseos es tu nivel de compromiso para alcanzarlos”

Si hace tres años nos hubieran dicho que participaríamos en un triatlón donde tendríamos que nadar 1 000 metros, pedalear 35 kilómetros y correr otros 7 kilómetros más pondríamos una cara rara con el ceño fruncido y soltaríamos un «¿qué dices?». Sin embargo, doy gracias a mi curiosidad por adentrarnos en el mundo del triatlón, además, puedo decir que esta vez la curiosidad no mató el gato, sino lo hizo más fuerte.

Hace aproximadamente dos años, Álvaro y yo llegamos a Tri.NET NUNCA ES TARDE. Todo empezó en el Aquatrail del Cabo, mi mejor amigo participaba en la prueba y, como no, nosotros fuimos a animar y hacer unas cuantas fotos. En esa carrera Álvaro se preguntó cómo sería hacerla y si él se sentiría capaz de nadar 1 000 metros, ya que el agua y él no eran mejores amigos, como dice él «el agua es tierra hostil para mí, yo me agobio ahí». Donde se sentía realmente cómodo era subido a su bicicleta de montaña, con la que había compartido tantas horas y disfrutado durante todos estos años. Álvaro cuando quiere hacer algo de lo que no se siente seguro o muy convencido me lo comenta a mí «María, y si…» porque sabe que me gusta probar las cosas, al menos, una vez y no voy a decirle un «no» por respuesta, por eso, al acabar la carrera Álvaro trató de persuadirme y, al final, matamos dos pájaros de un tiro; por un lado, Álvaro quería reconectarme con el deporte del cual había estado desconectada tantos años y, por otro, él quería probar ese deporte que levantaba pasiones entre esos deportistas que tanto llamaron su atención. En frío, pensé que estaba loco, ¿cómo iba a hacer yo eso si ni corría? ¿quería matarme o qué? Unas semanas más tarde fui yo quien convenció a Álvaro para adentrarnos en este deporte, no sé si fue mi inconsciencia o mi curiosidad, pero ya estaba decidido: queríamos probarlo.

Comenzamos la búsqueda y buscando, buscando, nos topamos con Tri.NET hasta el día de hoy. Cuando entramos al club el currículum deportivo de Álvaro estaba más lleno que el mío, sin embargo, eso no nos impidió entrenar juntos y a mí empezar desde cero. Desde el primer momento nos sentimos como en casa, nos aceptaron, animaron y ayudaron.

Los principios siempre son duros y más cuando todo es nuevo. Dar una vuelta a la pista era duro al igual que nadar 25 metros, por no hablar de correr 5 kilómetros seguidos, algo impensable. Sim embargo, un día te das cuenta de que has sido capaz de dar dos vueltas seguidas a la pista, de que has nadado 50 metros sin morir en el intento o has superado tu miedo a nadar en mar abierto. Y es en ese momento cuando te sientes bien, te sientes fuerte, te sientes capaz de dar un poco más porque los resultados están ahí. También hemos sido capaces de introducir el deporte en nuestro día a día, lo que antes era una vía de escape para alejarse de la rutina diaria ahora se ha convertido en una nueva rutina que nos ayuda a conectar con nosotros mismos y a conocernos un poquito más. Nos levantamos a las seis de la mañana para ir a nadar, cuando acabamos de nadar reponemos fuerzas para salir a correr y los fines de semana salimos con la bici. Nadie nos ha regalado nada de todo lo que hemos conseguido, pero sí nos han ayudado a lograrlo. ¿Quiénes? Nuestros compañeros nos han animado en cada serie en la pista para dar un poco más de nosotros y también nos han venido a buscar cuando no podíamos más; Karin y Krisz han confiado en nosotros cuando ni nosotros mismos lo hacíamos, nos han empujado por la arena y por cuestas, nos han hecho un poco más fuertes y valientes. Ahora, nosotros, intentamos devolver todo lo recibido con nuestros compañeros de club y carreras porque, a veces, hasta el más fuerte se siente débil. Celebramos nuestros propios logros y los de nuestros compañeros porque, al fin y al cabo, tienen un poquito de cada uno.

No somos los más rápidos, ni los que mejor nos deslizamos en el agua ni los que mejor cogen las curvas encima de una bici, pero cada vez que nos ponemos unas zapatillas, un gorro o nos subimos a una bici nos sentimos fuertes, determinantes y valientes. Nos gusta lo que hacemos y disfrutamos con ello, además, somos capaces de reconocer dónde fallamos para poder mejorarlo. Sin ayuda no hubiéramos llegado a donde estamos. Por eso, Álvaro y yo animamos a todo el mundo a dar un paso más y atreverse, no importa la edad ni el currículum deportivo, no importa cuantas carreras hayas hecho o, si al contrario, no has corrido o nadado nunca, no importa tu condición física, porque en el momento en el que decidas atreverte a dar ese paso para empezar algo de cero, ese momento, ya será la primera victoria. Como decimos en el club «nunca es tarde para empezar». Y tú, ¿cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?