Nieves, «NO DIGAS NUNCA: NO PUEDO»

Yo era de las típicas personas que se contentaba con su vida y solía repetir que no tenía tiempo para más ni siquiera para el amor.

Pero apareció en mi vida mi marido, un deportista y triatleta que a pesar de que me parecía increíble, no me tentó entrar en ese mundo.

Pensaba y decía:

“Yo, jamás me había subido a una bici.” (ni en pasado)

“Yo, jamás me subiría a una bici.” (ni en presente, nie en el futuro)

Comencé a acompañarle a las carreras populares y un día por azar acabe corriendo una de 5kms, tengo que decir que creía que me iba a morir en el intento y que me parecieron 40kms y no 5kms.

Así que empezamos a salir a correr juntos. Durante casi un año en el que le acompañé a realizar algún que otro triatlón, tengo que decir que me parecía increíble ver lo que esa gente hacía, era admirable y me parecía algo realmente imposible.

Pero dije, si no lo intento, jamás sabré si soy capaz. A los 42 años me subí por primera vez en una bici de carretera igual que un niño pequeño, necesitaba que le agarraran y gritaba que no me soltaran. Pero al final lo conseguí, por primera vez en mi vida y con 42 años IBA EN BICICLETA.

Fue el primer paso para hacer mi primer triatlón. Entrené durante un tiempo que debía y logré acabar mi primer triatlón. Ese día lloré como una auténtica niña, creía que eso solo podían hacerlo gente de niveles superiores, pero me di cuenta de que cualquier persona puede conseguir su sueño si lo persigue, y yo lo hice.

Solo tienes que encontrar el camino y la compañía que te ayude y te apoye para hacerlo.

Un año más tarde de esta hazaña las conocí a ellas, más bien a ellos a todo Trinet porque realmente todos son mi familia deportiva, me enamoré de ese color rosa en cuanto los conocí.

Gracias a Krisz y Karin mis sueños han ido cumpliéndose día a día y he realizado cosas que jamás hubiera imaginado.

Hoy soy capaz de coger mi bici y salir sola y sobre todo disfrutar y ser feliz mientras lo hago.