ANA, «QUIÉN ME LO IBA A DECIR»

Año tras año, mi familia se ha ido entrenando. Mis hijas siguen a su padre con gran admiración. Yo les he seguido a donde han ido, he sufrido con sus caídas y celebrado cada uno de sus logros. Son y serán el principio de superación constante.

Hasta hace poco, que se fueran a hacer deporte y volvieran tarde pero felices no lo podía entender. Aunque te digan una y otra vez: ¡Cómo nada!, ¡Cómo corre!, ¡Cómo va con la bici! ,….

En un momento inesperado de la vida un “clic” y el apoyo y ánimo incondicional de ellos me hizo “tirarme a la piscina” , nunca mejor dicho

. Y ahora soy yo la que vuelve feliz y ¡cómo floto!, para mí es un triunfo diario. Sí que es cierto que con actitud se consiguen mucho avances pero si estás acompañada de personas que entienden tus limitaciones y no te ponen metas inalcanzables ayuda y mucho.

Siempre hay un momento para mejorar y conseguir una meta por pequeña que sea.

Buscar tiempo para una misma y ejercitar a la vez cuerpo y mente son el principio de la felicidad.

Acabo de entender el lema TRINET: NUNCA ES TARDE

¿quién me lo iba a decir?